Nueva York en Blanco y Negro: Andrea Tomas Prato

2017-08-07

La ciudad de Nueva York es una de las protagonistas del imaginario colectivo, porque representa películas, fotografías y escenas memorables que han marcado la historia moderna. El skyline y los rascacielos se han interpretado en los más diversos estilos y desde diferentes perspectivas.

En su viaje a la metrópolis americana, Andreas Tomas Prato optó por capturar las calles y a la gente con la película Ilford HP4 Plus 125, que proporcionó a las imágenes un encanto silencioso pero sugestivo. Usó una lente de 20mm para capturar el máximo del paisaje urbano que le rodeaba.

¡Hola! ¿Nos puedes contar algo acerca de ti?

¡Hola! Tengo 45 años y vivo en Tortona, Italia. He estado sacando fotografías desde hace 6 años, más o menos. En mi vida profesional me dedico a otra cosa. El encuentro con la fotografía analógica ocurrió gracias a la curiosidad y al respeto por quienes la han practicado de verdad. Una vez descubierta, los resultados en verdad me conmovieron, entonces seguí practicando de una manera cada vez más artesanal: rebobinando los carretes, imprimiendo... en color y también en blanco y negro.

¿Cuales son tus impresiones de Nueva York?

Tenía ganas de visitar esta ciudad desde hace años. En mi imaginación personal, Estados Unidos es Nueva York: la considero más visceral e impregnada comparada a otras ciudades estadunidenses. Amo el cine y por mucho tiempo había guardado imágenes de lugares específicos en mi mente: verlos en persona fue algo increíble. Me quedé impresionado por la gente, los olores, el ritmo, y también la calidad de vida.

Cuéntanos más acerca de esta serie de fotos.

Para estas fotos quise evidenciar el contraste entre la verticalidad de los edificios y el movimiento de los neoyorquinos. Suelo disparar con la 50 mm, es decir con el ángulo de visión natural del ojo humano. Sin embargo, en Nueva York, casi de inmediato sentí la necesidad de ampliar, de conseguir incluir; por eso decidí montar la 20 mm y ya no lo quité más. Con esta lente pude hacerle justicia a la verticalidad de esta ciudad y al mismo tiempo incluir a los sujetos, acercándome y poniéndome casi en frente de ellos. No con la intención de convertirlos en protagonistas, pero simplemente extras, complementos (fundamentales). Quise jugar con este concepto, tratando de valorizar al movimiento, pero igualmente dándole peso, de manera simbólica, al hecho de que yo también estaba allí, en ese instante, y que era la única persona inmóvil.

Hago todo en casa; compro las bobinas, hago los rollos, disparo, revelo y finalmente escaneo. Luego, de manera lenta y cuando tengo tiempo, imprimo algunos de ellos. He estado haciéndolo durante al menos tres años. Me encanta el proceso manual al completo: contar los segundos con la cabeza, sentir la resequedad de las manos causada por los ácidos, tocar un soporte que has creado con tus propias manos y que lleva tu marca.


Agradecemos a Andrea por haber compartido con nosotros sus fotografías. Puedes seguir su trabajo en Instagram.

escrito por lomogiu el 2017-08-07 #gente

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