Conoce a la Comunidad: Iosune de Goñi

2017-08-16

Iosune de Goñi es miembro de la comunidad española de Lomography. Aquí comparte con nosotros su historia, sus inspiraciones y sus experiencias con la fotografía analógica experimental. Descubre su trabajo.

Foto de Iosune de Goñi

¡Hola! ¿Te podrías presentar y decirnos cómo comenzó tu viaje por el mundo de la fotografía?

Me llamo Iosune de Goñi, tengo 24 años y soy de Navarra. Estudié Filosofía en la Universidad del País Vasco y actualmente estoy cursando Estudios Ingleses en la UNED. Me gusta mucho la fotografía experimental, por eso utilizo cámaras analógicas y técnicas como el film soup o las exposiciones múltiples. También dedico gran parte de mi tiempo a escribir, tanto en euskera como en castellano. Mis textos han sido publicados en diversas revistas, antologías y fanzines.

Siempre me ha apasionado la fotografía. Cuando era pequeña solía hacer fotos con la cámara analógica de mis padres y a los 15 años me compré mi primera cámara digital, una Canon EOS 1000D. Más tarde, a los 18, empecé a interesarme por la fotografía analógica. Ahora tengo un montón de cámaras de carrete y apenas utilizo la digital.

Fotos de Iosune de Goñi

Francesca Woodman es una de tus inspiraciones, ¿nos puedes contar qué es lo que te inspira de ella?

Hace unos meses me pidieron que diseñara la portada de Aldiri, una revista sobre arquitectura que en el próximo número iba a tratar la relación entre el género y la arquitectura. Empecé a darle vueltas al tema y me acordé de Francesca Woodman, de sus autorretratos en lugares abandonados, del cuerpo de la mujer fundiéndose con las ruinas. Así surgió la serie de fotografías inspiradas en su obra, y algunas de esas imágenes pasaron a formar parte de la portada de Aldiri. Lo que me interesa de Woodman es esa búsqueda constante del yo, la transformación incesante de la mujer. Hay una relación muy estrecha entre los espacios y el cuerpo que, como he dicho, se funden entre sí, como si las cosas dejaran de ser lo que son y pudieran convertirse en lo otro. Creo que en mi trabajo también está muy presente la otredad, así como el desdoblamiento y la búsqueda del yo.

Foto de Iosune de Goñi

Hemos visto que te gusta experimentar con la fotografía. Cuéntanos más acerca de tus experiencias sacando fotos con películas bañadas en mezclas peculiares.

Descubrí el film soup a través de la obra de Brigette Bloom, una de mis fotógrafas favoritas. Una amiga me habló de “Float On”, una serie de autorretratos realizados en los desiertos de Nevada. Bloom había sumergido los negativos en un recipiente con su propia orina, y las imágenes aparecían cubiertas de manchas de distintos colores, como si fueran escenas sacadas de un sueño. Me gustó tanto que utilicé la misma receta, y desde entonces he probado mezclas muy distintas: vodka, té, detergente, sangre menstrual, absenta, agua de mar, etc. Los resultados dependen del líquido que utilices, pero también del tiempo que la película esté en contacto con él. Lo que más me gusta del film soup es que nunca sabes cuál va a ser el resultado.

Foto de Iosune de Goñi

También escribes poemas en euskera. ¿De qué manera te ha influenciado tu herencia vasca?

Escribo en euskera y en castellano, lo que a veces me da la impresión de estar entre dos mundos muy distintos. En Euskal Herria tenemos una relación muy cercana con la tierra, a la que llamamos Amalur (Madre Tierra), que deriva de nuestra mitología y de nuestros diversos paisajes: el mar, las montañas e incluso el desierto. Creo que esta cercanía con la naturaleza aparece directamente reflejada tanto en mis textos como en las fotografías. Hay siempre un deseo de fundirse con los árboles, con las cascadas y los helechos, del mismo modo que el cuerpo de Woodman se mezcla con las ruinas. Donde más disfruto haciendo fotos es en el bosque, y no es casualidad que en la mayoría de mis fotografías aparezcan cielos y ramas.

Fotos de Iosune de Goñi

Si tuvieras que escribir un poema para una de tus series fotográficas o solo una de tus fotografías, ¿cómo sería?

No me gusta mezclar la fotografía y la escritura. Para mí son dos procesos creativos totalmente distintos: escribir es algo que me cuesta muchísimo hacer, que a veces llega a ser doloroso. Siempre que escribo intento ir en contra del lenguaje, intento hablar desde los márgenes, desde un más allá, y esto es muy complicado. La fotografía me permite, de algún modo, escapar de esa realidad lingüística. Me permite decir sin palabras. Añadir un texto a una fotografía sería enturbiarla. Sin embargo, hacerlo al revés me parece más sencillo: no tengo problemas en escoger una imagen para un texto.

Foto de Iosune de Goñi

¿Proyectos para el futuro?

Actualmente estoy trabajando en mi primer poemario, que también tiene mucho que ver con la idea de la naturaleza como algo vivo. Respecto a la fotografía, hace poco me regalaron una funda sumergible que aún no he estrenado, así que las próximas fotos serán bajo el agua.

Descubre más acerca del trabajo de Iosune de Goñi en su Instagram

escrito por rafaelcabral el 2017-08-16 #gente

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