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El plástico negro que cambió mi vida

Salvo por unos pocos segundos de "clicks" y "pops", he dedicado toda mi vida a lo analógico y a todas sus peculiaridades y bellezas. Sigue leyendo para conocer la historia de mi lento viaje y mi historia de amor con ese plástico negro que cambió mi vida.

Hace unos pocos 4s de julio, me dirigí a la hermosa y vieja ciudad de Portsmouth para observar los fuegos artificiales de la fiesta de independencia. También llevaba mi cartera con la ligera intención de comprarme alguna cosa. Y volví a casa con mucho más de lo que jamás podía haber esperado. Mi primera parada fue la tienda de discos local. La tienda de discos de Portsmouth se llama Bullmoose Music y sí, vende discos y discos. Muchos.

Sin embargo, cuando entré en la tienda, no lo hice con la idea de comprar discos. Sólo entré para curiosear entre los CDs de mis músicos favoritos y ver si tenían algo que me pudiera interesar. Normalmente, echo un vistazo por la zona de Gorillaz, The Locust, Daft Punk, Dan Deacon, Of Montreal y, por supuesto, The White Stripes. Normalmente, en ese orden. Ese día, cuando llegué a la sección de The White Stripes me encontré con su rarísimo, envuelto en película fotográfica, alucinante y descatalogadísimo primer LP. Rápidamente me hice con él y salí pitando hacia la caja para hacerme con esta joya plástica.

Siempre me han influenciado The White Stripes y son realmente los responsables de que yo descubriese la lomografía. También son los que empujaron al vinilo. En mi juventud siempre me sorprendía que alguien pudiera aún grabar discos. Simplemente, no era hip-hop ni lo que se consideraba “lo más” en aquellos días. Sin embargo, decidí darles una oportunidad y ver si me gustaba.

Esa noche llegué a casa a la hora poco decente de la 1.30am. A pesar de la hora, inmediatamente puse mi nuevo disco en el tocadiscos de mi padre, enchufé los cascos y me puse a escuchar. Incluso antes de que la música empezase, me gustaron los “clicks” y “pops” que llenaban los surcos vacíos del disco. Parecía como si uno pudiera alargar las manos y tocarlo y no era una frecuencia extraña que flotase a tu alrededor. Y una vez que el primer golpe del primer corte (“Jimmy the Exploder”) sonó, noté la diferencia de manera inmediata. Montones de bajos y agudos convivían entre esas notas que eran imposibles de percibir en los mp3s a los que había acostumbrado. Y entonces me convencí de que ese vinilo era algo de que podía enamorarme.

Actualmente poseo tres platos y una cantidad de discos que te sorprendería.

En lo que respecta a mi y a mi viaje analógico a través de la vida, creo que puedo decir que lo analógico siempre me será lo más rentable. Por ejemplo, puedo grabar un disco como CD, casete, mp3 y cualquier otro formato facilmente. De todos modos, cómprate un CD y te costará muchísimo más grabarlo en vinilo. Lo mismo ocurre con la película fotográfica. A partir de un negativo, puedes hacer copias en papel y digitales, pero cuando partes de un archivo digital resulta casi imposible convertirlo en negativo.

Dado que lo analógico es sinónimo de valor para mi y que vale la pena esforzarse por lo valioso, yo usaré lo analógico siempre que pueda. En fotografía. En música. En el modo en que vivo.

escrito por fivedayforecast y traducido por basho

3 comentarios

  1. charly

    charly

    TOTALMENT A FAVOR....... analogue FOREVER.......BUEN ARTICULO.....

    Hace casi 4 años · marcar como spam
  2. javihacefotos

    javihacefotos

    que buena!! si si si! analogico forever!

    Hace casi 4 años · marcar como spam
  3. lafirma

    lafirma

    Save The Vinyl!!!! Genial el artículo, como amante del vinilo, me ha llegado a tocar la fibra... creo que necesito irme de compras vinílicas :P

    Hace casi 3 años · marcar como spam

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La versión original de este artículo está escrita en English.