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¿Qué hace que la fotografía analógica sea especial para mí?

Recientemente leí 'Retromania', un libro excelente escrito por el periodista musical Simon Reynolds. En un capítulo, Reynolds examina 'El Crepúsculo de la música como un objeto ", sugiriendo que, en la era digital, la música se ha convertido en un producto simple al que cualquier persona puede tener acceso, siempre que lo desee. Este capítulo me hizo pensar en mi propia experiencia con la fotografía y por qué la fotografía analógica tiene ciertas cualidades especiales y únicas para mí.

Para empezar, hay que subrayar que este artículo no pretende ser una diatriba contra la fotografía digital. Al igual que muchos otros dentro de la comunidad de Lomography, sigo valorando la fotografía digital por muchas razones y ofrezco este artículo sólo como un argumento en contra de la idea de que la fotografía digital es el único medio aceptable para los fotógrafos en el siglo 21. Antes de descubrir Lomography en 2010, además del poco tiempo en el que había experimentado en el cuarto oscuro en la Universidad, tenía poca experiencia con la fotografía analógica. Desde entonces, se ha producido un gran cambio en mí y la mayoría de las fotos que hago actualmente son analógicas (¡también tengo la suerte de trabajar en Lomography HQ en Viena!). En este sentido, me gustaría tratar de explicar cómo se produjo este cambio de perspectiva y por qué creo que lo analógico ofrece ciertas ventajas y motivaciones únicas para mí (al igual que lo digital que, sin duda, tiene su propio conjunto de ventajas también).

En el capítulo ‘El Crepúsculo de la música como un objeto’ de su libro Retromania, Simon Reynolds presenta un argumento de por qué la música se ha convertido en una ‘moneda devaluada’. Es decir, por qué se ha perdido algo que alguna vez la hizo especial y por lo que fue apreciada en el pasado. Antes de la llegada de los iPods y el formato mp3, Reynolds describe cómo la música era algo que tenía que ser buscado y debatido antes de ser adquirida. El acto de comprar un álbum era una verdadera decisión que tenía que ser meditada. Pero con la llegada de la era del mp3, la música se convirtió en accesible de un modo sin precedentes. Ahora la gente puede acceder a los últimos discos, a veces incluso antes de que hayan sido puestos a la venta, así como a enormes archivos de música del pasado.

De la misma manera, creo que hay un sentido en el que la fotografía digital puede (cuando se valora como el medio fotográfico supremo) devaluar la moneda de la fotografía. Con la fotografía digital, puedes tomar una foto cuando quieras y de inmediato puedes ver los frutos de tu trabajo en la pantalla. Esto significa que puedes disparar miles de fotos sin pensarlo dos veces. Así, el valor de cada fotografía como una sola entidad, intrínsecamente valiosa, se pierde cuando cada foto es tomada (y eliminada) tan fácilmente.

Por el contrario, y por su propia naturaleza, las fuerzas analógicas te permiten concentrarte en el siguiente momento fotográfico. No hay una pantalla LCD a través de la cual obtener una vista previa de los resultados. Esto significa que tomas una foto y estás inmediatamente listo para tomar la siguiente, libre de consideraciones acerca de cómo se ve la última foto. Todo lo que importa es el aquí y ahora de la siguiente toma. También estás limitado por el número de exposiciones del carrete , lo que añade un sentido de importancia a cada instante. Así, cada foto tiene un valor intrínseco, ya que ocupa un espacio en el la película que no puede ser eliminado o sustituido. Lo que está hecho no puede deshacerse.

Reynolds remarca varios puntos relacionados con el cambio analógico / digital en la música. Hablando del cambio de vinilo y CD a MP3, escribe: “Era más fácil experimentar un apego a la música cuando ésta era una cosa”. Cuando se trataba de una entidad física que tenías en la mano, la música tenía algo extra que la hacía especial. Valorabas un vinilo, porque habías ido a comprarlo, habías navegado a través de todos los estantes de la tienda y habías hecho tu elección para luego contemplarlo en tus manos o girando en el tocadiscos. Por el contrario, en la era digital, la música ha adquirido una cualidad fantasmal. Descargas o escuchas música desde Internet y, sin embargo, hay un sentido en que no es realmente tuya – sin una presencia física, la música se ha reducido a una idea, a algo intangible.

Del mismo modo, mientras que a todos nos gusta el hecho de poder compartir copias digitales de nuestros disparos analógicos online, sigue habiendo algo especial (al menos para mí) en el hecho de coger las impresiones con la mano después de recibir los resultados del laboratorio. Aun cuando sólo unas pocos fotos del carrete hayan salido como esperaba, me encanta esa sensación de emoción que se tiene hurgando en las fotos y decidiendo cuál enmarcar o colocar en un álbum más tarde.

Por último, Reynolds hace un comentario muy interesante acerca del “éste o éste” del pensamiento analógico y del “éste más éste” del pensamiento digital. En cuanto a la música, en los viejos tiempos, a menudo tenías que hacer una elección sobre el nuevo vinilo o CD que querías comprar. Debido a las restricciones monetarias, no se podía tener todo, así que teníamos que tomar una decisión acerca de qué nueva música te gustaría más llevar a casa. Pero con la introducción de sitios de música digital tales como Napster y Spotify, no hay nada que nos impida escuchar los álbumes x, y, z, aquí y ahora.

En la fotografía, este contraste entre analógico y digital funciona de un modo similar. Sostener una cámara analógica en la mano implica enfrentarse a una elección – ‘¿Realmente quiero fotografiar x o debo guardar este fotograma para el sujeto y?’. Por el contrario, con una cámara digital, puedes tomar las foto x, y, z, sin pensarlo dos veces. Por supuesto, este hecho es también una de las ventajas del medio digital. Muchas veces queremos ser capaces de hacer fotos sin tener que preocuparnos de contar sólo con los 5 disparos (o menos) que nos quedan en el carrete. Sin lugar a dudas, éste es parte del encanto de la fotografía digital: tener la opción de tomar fotos de cualquier cosa, siempre que queramos. Pero también hay un sentido real en el que se pierde algo cuando podemos tener todo cada vez que queremos. Con la fotografía digital, con frecuencia terminamos por no valorar los resultados de nuestro trabajo tan profundamente como lo haríamos si nos hubieran limitado a 36 exposiciones.

Entonces, ¿qué conclusiones, si las hay, podemos sacar de esta situación? ¿Debería cambiar la forma en la que tomamos fotos, ya sean analógicas o digitales? No, no lo creo. Como hemos visto, la inmediatez y la gratificación instantánea de la fotografía digital es la razón por la que ésta nos encanta para ciertas ocasiones. Pero sí creo que la tecnología digital ofrece una espada de doble filo: sus ventajas también se pueden ver como sus debilidades. Creo que es la naturaleza única de la fotografía analógica la que hace que siga siendo especial en el siglo 21. Me encanta lo analógico debido a sus limitaciones, imperfecciones y resultados aleatorios. Amo la fotografía analógica, ya que me ofrece algo real, tangible y algo que valoro por sí mismo. Así que, la próxima vez que estés a punto de disparar con tu cámara analógica, deberías hacerte esta misma pregunta: “¿Qué hace que la fotografía analógica sea especial para mí?”.

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escrito por tomas_bates y traducido por alina_lakitsch

4 comentarios

  1. susielomovitz

    susielomovitz

    Un artículo maravilloso.

    Hace 6 meses · marcar como spam
  2. vgzalez

    vgzalez

    Una reflexión muy interesante.

    Hace 6 meses · marcar como spam
  3. juansupergen

    juansupergen

    muy interesante la verdad

    Hace 6 meses · marcar como spam
  4. triky76

    triky76

    ;-D

    Hace 6 meses · marcar como spam

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La versión original de este artículo está escrita en English. También está disponible en: 中文(简体版), 中文(繁體版) & 中文(繁體版).