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Mis nuevos ojos: el comienzo de mis días analógicos

Desde que recibí mi cámara Diana F+, he empezado a ver el mundo un poco diferente. En un esfuerzo por adquirir una colección de asombrosas imágenes personales, he desarrollado una visión alterada de cosas que alguna vez consideré mundanas y ordinarias. De cierto modo, mi Diana me dio un nuevo par de ojos.

Cerca de un mes ha pasado desde que saqué por primera vez a mi cámara Diana F+ de su laminado y colorido empaque. La recibí como una compensación por mantenerme con vida hasta mi cumpleaños no. 22, e inmediatamente fui cautivado por ella. Desde su siempre clásico estilo hasta su ligero y barato cuerpo de plástico, me convenció en poco tiempo. Así que, con una fresca y nueva cámara y un rollo fresco de película, estaba preparado para tomar algunos de mis primeros disparos analógicos. Sin embargo, a lo que no estaba preparado era a un aprendizaje lento (puedo ser testarudo a veces) pero más importante, a una nueva perspectiva. ¿Cómo es posible que una cámara de juguete pueda ser tan poderosa para causar esto?

Algunas tomas de mi aprendizaje lento tomadas en mi primer rollo:

En mi urgente búsqueda por producir gloriosas fotografías lomográficas que adornaran las futuras páginas de novelas Diana –oigan, un hombre puede soñar- me encontré a mí mismo en un punto muerto. Ahora que tenía la herramienta para crear estas interesantes y meditadas imágenes provocadoras, ¿cómo podría yo hacer resaltar tomas específicas para fotografiar? ¿Cómo la imagen decisiva podía estar preparada para cuando todo fuera más fascinante?

Me di cuenta que por el sólo hecho de tener la cámara en mis manos, inmediatamente veía todo diferente. Pronto, mi habitación no era sólo mi habitación, era una desordenado y vasta selección de colores raros, geometría y materia subjetiva. Cada día, los objetos se volvían luminosos por la manera en la que ellos descansaban oscurecidos, y los lugares y corredores con poca luz parecían rebosar con las imágenes más geniales a los alrededores.

Mis amigos se convirtieron en los objetos más interesantes con la manera en la que ellos se ordenaban e interactuaban en las habitaciones; la ropa floral que vestían, las expresiones que hacían. Estaba asombrado de que a pocos días de mis primeros días con mi Diana, ya veía el mundo en una luz completamente diferente. Mi visión se había transformado. Era como si me hubieran cedido un nueva par de ojos que sólo buscaban por sus mejores intereses: constantemente evaluando lo que estaba al frente de ellos, determinando si la saturación que veían era la deseada y si el interior de un autobús fotografiaría bien. Nada y todo era exactamente lo mismo, y eso era increíble para mí.

Debo admitir que aún soy muy novato en este salvaje mundo lomográfico y a las capacidades de mi humilde Diana, pero ya me siento como si al abrazar este hobby, yo hubiera cambiado. Tengo mucho que aprender y muchas fotografías que tomar, pero no puedo esperar a ver lo que puedo observar con mi nuevo par de ojos.

escrito por stopdropkaboom y traducido por panefeky

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La versión original de este artículo está escrita en English.