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Mercado de Abastos de Santiago DC

Un lugar sin fecha de caducidad...

Cuando pienso en el pasado y me remonto muy atrás recuerdo mi niñez en el pueblo, completamente libre de los peligros de la ciudad corría de un lado a otro desde muy pequeño, normalmente me alejaba de casa con total placidez y tranquilidad para dedicarme a mis aficiones favoritas; pedalear en mi bicicleta, saltar de campo en campo correteando de un lado a otro, hurtar fruta de los árboles….pero claro, no por ello estaba libre de obligaciones, una de ellas la de cumplir los recados de mi madre. No eran muchos, no os voy a engañar, pero aún así siempre los cumplía a regañadientes. Una de aquellas taréas, probablemente la que más se repetía, era la de ir a comprar víveres al mercado de abastos del pueblo. No es que fuera algo especialmente entretenido, pero al final siempre terminaba disfrutando del encargo, jugaba a ver mi reflejo en los ojos de los peces, contaba los colores de la fruta expuesta, me sorprendía con los gritos de algunas vendedoras o reía al ver las peléas de quiénes no querían respetar la cola de cada puesto…

Los años pasaron y abandoné el pueblo, pero al final quedó la costumbre de hacer las compras en el mercado de abastos, o en su defecto en los pequeños comercios, que siempre disponen de productos que me parecen de mayor calidad que los ofrecidos por las cadenas de hipermercados. Al llegar a Santiago de Compostela me dejé tentar por ‘el lado oscuro de la pereza’, empezando a frecuentar una de esas grandes superficies que nunca me habían gustado, pero al comprobar que la fruta no sabía a nada, que el pescado había dejado de coletear mucho antes de llegar al mostrador y que la carne era toda igual, recordé mis años mozos y me dispuse a buscar el mercado de abastos de la ciudad. Cúal fue mi sorpresa cuando al descubrirlo me encontré con entrañable complejo arquitectónico que no desentonaba en absoluto con la monumentalidad e historia de la ciudad.

Aunque un primer y rápido vistazo puede llevarnos a engaño, el Mercado de Abastos de Santiago de Compostela fue construido en 1941, aunque su emplazamiento es el mismo desde hace más de tres siglos. Está construido en un soberbio granito que nos traslada de inmediato al pasado y rematado por techos a dos aguas cubiertos por tejas. En total cuenta con seis naves, una plaza central y puestos exteriores, en cada una de las naves hay productos distintos, carne, pescado, marisco, verdura, fruta, flores…y como no podía ser de otro modo, todo absolutamente fresco. Pero bueno, somos lomógrafos, además de llenar el estómago queremos imágenes dentro de nuestras cámaras y aquí las encontraremos a montones, no ya de los propios edificios…también tenemos a esas dependientas con años y años de oficio a sus espaldas, siempre dispuestas a una foto si eres amable, a las abuelas haciendo la compra con sus nietos, a los pícaros de turno, las gaviotas intentando robar algún deshecho…en resumen, un pequeño rincón de esta ciudad que nadie debiera perderse.

escrito por soleado

3 comentarios

  1. jaalvarez

    jaalvarez

    Totalmente de acuerdo. Santiago es un "pueblo grande", pero sitios como el mercado, te trasladan a otra época ...

    Hace más de 4 años · marcar como spam
  2. rudemuinho

    rudemuinho

    Ya se que las comparaciones son odiosas... pero, habiendo estado en los dos sitios, yo creo que este mercado se come con patatas a sitios míticos como Covent Garden... sólo que no está en London....

    Hace más de 3 años · marcar como spam
  3. soleado

    soleado

    Totalmente de acuerdo @rudemuinho, Santiago no es modelno como London, pero tiene algunos sitios insuperables :-9

    Hace más de 3 años · marcar como spam

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