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Mi verano islandés. Parte 3: Recorriendo el norte y vuelta a Reykjavík

Ya llevábamos una semana en Islandia y teníamos casi otra por delante. Eso sí, mucho más tranquila. Ya habíamos visto las principales atracciones; habíamos hecho unas cuantas excursiones y pateado mucho, con lo que ahora nos tocaban paseos cortos, horas de coche y visitar pueblecitos con encanto.

En la entrega anterior me despedí desde las aguas termales de la laguna azul del norte y acampando de noche en la orilla del lago Myvatn. Empezamos el día pronto, muy pronto, porque queríamos acercarnos lo más posible hacia la costa norte, pero no nos queríamos perder la cantidad de cosas que nos habían recomendando por la zona.

En una mañana nos dimos la vuelta al lago Myvatn viendo grietas, cráteres, pozas de aguas termales… disfrutando del tiempo casi primaveral y de ¡los mosquitos! Es algo que llama la atención… hasta que te enteras de que Myvatn significa lago de los mosquitos. Entonces la cosa empieza a tener más sentido.

Lo más recomendable son dos zonas, una al este del lago y otra al sur, para pasear tranquilamente y hacer fotos. La primera es Dimmuborgir, un campo en el que la lava ha salido de la tierra y se ha solidificado formando estructuras de lo más curioso. Además, si uno tiene suerte, puede llegar a ver a uno de los 13 duendes de la Navidad. Según la leyenda son los 13 hijos de una ogra y viven ahí todo el año hasta que salen antes de Navidad para hacer travesuras y gastar bromas a los niños. Si se han portado bien les dejarán caramelos y si se han portado mal… una patata. En verano es difícil verlos, pero muchos niños aseguran que si vas en diciembre los puedes ver paseando tranquilamente por entre los pilares de lava.

También es recomendable parar es en Höfdi, sobre todo teniendo tanta suerte con el tiempo como nosotros. Es una zona de bosque, con muchísimas flores y plantas en la orilla del lago. Hay varios recorridos y banquitos a lo largo del camino, perfecto para un paseo tranquilo y disfrutando del solete.

Como última parada del camino y casi de casualidad, entramos en el observatorio de aves del lago. En realidad íbamos a comer en unas mesas al aire libre, pero el “aire” era tan “libre” que casi se nos llevaba puestos, así que entramos en el observatorio a resguardarnos… Y vimos que tenían una pequeña cafetería en la que servían crema de champiñones y tarta de chocolate. ¿Cómo íbamos a decir que no? Ya os digo que el sitio es pequeñito, pero la gente fue amabilísima y la tarta nos dio fuerzas para subirnos al coche a seguir con nuestra aventura.

La tarde la pasamos en el área de Krafla, más impresionante aún que lo que habíamos visto el día anterior: grietas humeantes, que parece que en cualquier momento van a explotar, cráteres activos que hacen un ruido ensordecedor. Y por supuesto, la central geotérmica retro-futurista que quedó estupenda en las fotos en blanco y negro.

Al final, como os podéis imaginar, se nos hizo más tarde de lo que esperábamos, pero eso no impidió que nos acercáramos a Dettifoss, la cascada más caudalosa no sólo de Islandia, no: ¡La más caudalosa de toda Europa! Como no me canso de repetir: la cascada, los alrededores y el camino para llegar hasta ahí merecen la pena.

Ahora es cuando empieza nuestra verdadera aventura: para llegar a Husavík, nuestro siguiente destino, desde donde estábamos había dos carreteras: una mala y otra peor. De hecho, la mala es tan mala que tuvimos que ver mil veces el mapa para convencernos de que no habíamos cogido la peor. Es una carretera sin asfaltar que recorre la garganta de Jökulsárgljúfur de sur a norte, en mitad del campo, con muchos baches… Bueno, desde luego de todo menos aburrida. De hecho, de esta parte del viaje no tengo fotos porque estaba demasiado ocupada dando botes y rezando a Thor para que llegáramos sanos y salvos a nuestro destino. Al final no llegamos a Husavík, sino que hicimos noche en el camping de Ásbyrgi.

Aquí permitidme que os ponga una foto digital de cómo llevábamos el coche al día siguiente cuando salimos hacia Husavík.

No diré más.

En Husavík nos lo pasamos genial. A mediodía cogimos un barco que nos llevó a ver ballenas, una excursión preciosa. El paisaje es alucinante, vimos delfines y frailecillos y las ballenas… ¡Son tan bonitas y tan pacíficas! En un momento una de ellas dio la vuelta y nos enseñó la barriga y casi hundimos el barco de la emoción, todos apoyados en la barandilla. Lo segundo mejor de la excursión es que a la vuelta te dan chocolate caliente y bollitos de canela.

Después de comernos un fish & chips típico islandés nos acercamos a la Faloteca. Sí, habéis leído bien, el Museo Falológico de Islandia que es… bueno, bastante curioso. El dueño empezó recogiendo “miembros” en formol o disecados de animales y ahora tiene una colección de todo lo relativo al tema bastante grande y muy bien documentada. Hasta tiene cinco donantes humanos, que han prometido donar sus penes al museo cuando mueran.

Con toda esta nueva información en la memoria nos dirigimos hacia Akureyri, donde decidimos darnos un homenaje. Después de muchos días de carreras por fin llegábamos pronto a un sitio, así que aprovechando que la temperatura nos permitía estar de manga corta, hicimos una mini-barbacoa en el camping. Qué tranquilidad, todavía era de día, estábamos en un par de mantas comiendo cordero a la brasa y no teníamos ninguna prisa. Después de cenar decidimos ver por qué dicen que Akureyri es una ciudad tan marchosa y nos fuimos de bares para probar los distintos tipos de cerveza local. Como conclusión os diré que las cervezas muy buenas y que la ciudad tiene su marchilla pero vamos, sin pasarse.

El cansancio después de 10 días de viaje estaba empezando a hacer mella en nosotros y cada día nos despertábamos más tarde, pero como nos esperaba un día de coche, decidimos ver cómo es Akureyri de día. Es una cuidad muy mona, con muchas tiendecitas y cafeterías curiosas… Tan curiosas que en la panadería que desayunamos nos encontramos con que la dueña nos habló en español. Ya os podéis imaginar qué sorpresa. Resulta que había conocido a su marido en España, que estuvieron viviendo muchos años ahí, pero que con el tiempo habían decidido volverse a Islandia. ¡Si el marido hasta debió salir en Españoles por el mundo!

El resto del día lo dedicamos a viajar hacia los fiordos del oeste. Por supuesto, parándonos a hacer fotos. Pero es que los caballos islandeses son taaaaaan monos.

Al día siguiente nos fuimos a Midfjödur a ver focas, por si no hubiéramos visto suficientes animales monos. Después de mucho buscar y recorrer costa arriba costa abajo encontramos un punto de avistamiento con prismáticos y todo. Desde ahí vimos una colonia entera de focas, incluidos bebés, que pasaban el rato tumbadas al fresco y mirando a los turistas, todo un espectáculo de paz y tranquilidad.

Nuestro objetivo de la tarde era llegar lo más cerca posible de Krossnes, donde habíamos leído que había una piscina termal estupenda, así que seguimos recorriendo la costa parando sólo para comer y hacer una visita rápida al Museo de la Brujería; pequeñito pero curioso. Islandia es un país con unas creencias muy fuertes en duendes, hadas y otros seres mágicos y es muy divertido ver cómo se las ingeniaban los antiguos islandeses para protegerse frente a los espíritus.

Al final, como casi siempre, llegamos súper tarde al camping, pero eso no nos impidió llegar hasta la piscina de Krossnes. Es una piscina pequeñita con unas vistas increíbles. Uno puede estar ahí relajado en la piscina calentita mirando el mar helado en una playa de piedras. Los chicos hasta se atrevieron a bañarse, pero nosotras preferimos hacerles las fotos desde la bañera de 40 grados.

El viaje se iba a acabando y los dos días siguientes fueron básicamente de viaje hacia Reykjavik. El primer día paramos en Stykkisholmur, donde coincidimos con la celebración de los Danskir Dagar, o Días Daneses. El pueblo estaba animadísimo porque en esos días se celebra el origen danés de la mayoría de las familias del pueblo, así que nos dimos una vuelta por los puestecitos y las actuaciones y aprovechamos para comernos uno de los mejores perritos calientes de Islandia (según la guía Lonely Planet). ¡Estaban tan buenos que repetimos!

Esa noche decidimos darnos un capricho y dormir en un hotel y con fuerzas renovadas salimos hacia la península de Snaefellsnes, nuestra última parada del viaje antes de volver a la capital. A muchos os sonará porque es uno de los lugares donde está ambientado Viaje al Centro de la Tierra de Julio Verne. Para sentirnos un poco como en el libro hicimos una excursión que nos llevó por dentro de una cueva subterránea totalmente equipados con nuestros cascos y linternas. Estuvo muy divertido porque la visita guiada incluía, cómo no, historias de elfos y duendes. Pero dejando de lado atracciones turísticas, lo que más me gustó es el paisaje en sí: playas desiertas, rocas de formas extrañas y acantilados que recorrimos enfrentándonos al viento.

Con mucha pena nos subimos al coche y pusimos rumbo a Reykjavík, donde pasaríamos el último día en Islandia paseando, disfrutando de los bares y restaurantes estupendos de la capital y comprando los últimos regalos.

Así nos despedimos de nuestras vacaciones y de un país tan increíble y recomendable como es Islandia. En estas tres entregas he intentado recopilar los datos y anécdotas del viaje lo mejor que he podido, pero si os decidís a ir y os surgen dudas planeando vuestro viaje estaré encantada de ayudaros!

escrito por mochilis

7 comentarios

  1. vgzalez

    vgzalez

    ¡Vaya gozada de viaje! ¡Qué envidia!

    Hace casi 3 años · marcar como spam
  2. aznoab

    aznoab

    Qué pasada!! Islandia está entre mis planes para este verano, a ver si hay suerte!!!! ;D

    Hace casi 3 años · marcar como spam
  3. mochilis

    mochilis

    Ooooh, hasta a mí me da penita leerlo!! Cómo echo de menos Islandia!!!

    Hace casi 3 años · marcar como spam
  4. liquorice

    liquorice

    Qué envidia me das! Me encanta! Aunque el coche me da miedo, parece que va a explotar jajaja
    Me tengo que apuntar este destino! (:

    Hace casi 3 años · marcar como spam
  5. sye

    sye

    ohhh q gonito!!!! q bien escribes!!!! pero no nos has contado la verdadera historía de los gordos.....:P

    Hace casi 3 años · marcar como spam
  6. jandra

    jandra

    qué chulo el viaje a Islandia, me encantaría ir......y jugar al Tetris así de bien en el maletero del coche!=)

    Hace casi 3 años · marcar como spam
  7. raquellogs

    raquellogs

    pedazo de viaje! (por tercera vez... jajajaja)

    las fotos son preciosas @mochilis, que guay!!!

    Hace casi 3 años · marcar como spam

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