Hay 104 faros en Islandia. Hasta ahora yo he visitado la mitad, y esta es la historia de nuestro viaje a mi faro favorito.
El 19 de abril fue oficialmente el primer día del verano en Islandia. El sol brillaba y hacía calor y todo el país se tomó el día libre. En un día así, no puedo quedarme en la ciudad. Mi corazón y mis ojos me pedían el océano, el viento, la sal… así que cogimos algo de fruta y agua y salimos de Reykjavik. Nuestro destino era Krýsuvíkurbergsviti – un pequeño faro en un acantilado en la penísula de Reykjanes, no muy lejos de Reykjavik.
De camino a Krýsuvíkurbergsviti, paramos en Krýsuvík, un área geotermal con una de las temperaturas más altas de Islandia. El barro burbujeante y las aguas termales son bastante fotogénicos, así que dimos un paseo con nuestras cámaras.
Nuestra siguiente parada fue Krýsuvíkurbjarg, unos preciosos acantilados que dan hogar a un montón de aves, y un lugar muy popular entre los aficionados a la ornitología. Tuvimos que dejar nuestro coche allí y seguir a pie, ya que la carretera dejaba de ser transitable. Nuestro objetivo, el faro de Krýsuvíkurbergsviti, todavía estaba a 40 minutos de nosotros.
Es muy difícil explicar por qué Krýsuvíkurbergsviti es mi faro favorito. Cada vez que voy, me siento libre y feliz. A veces me parece que ese lugar fue construído solo para mí; cuando le pregunto a la gente por este faro, nadie sabe ni que existe. A veces creo que es producto de mi imaginación.
Si alguna vez visitas mi pequeño faro escondido, dale un abrazo de parte de lighthouse keeperess.


















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