De Vuelta al Mundo en Analógico: Tanzania

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La Lomógrafa Ana Goday, también conocida como Blikka, cumplió su sueño de visitar una parte de África, Tanzania. Además de disfrutar de unos paisajes y unas aventuras como nunca vividas, inmortalizó algunos momentos con la cámara Sprocket Rocket y las películas Lomography Negativo Color 400 y Lomography Redscale. Un viaje inolvidable que sólo ha abierto las puertas a desear conocer más de este maravilloso y tan diverso continente, y que ella está dispuesta a volver a visitar pronto.

Llevo años soñando con viajar a África. Mis expectativas no podían ser más altas y Tanzania no me ha defraudado. ¡Es un país precioso y su gente más! Viajamos el verano pasado a principios de julio, esta época es hacia el final de la gran migración de manadas hacia el norte, cuando empieza la estación seca y pudimos ver muchísimos animales.
Aterrizamos en el aeropuerto de Kilimanjaro, cerca de la ciudad de Arusha (aunque la famosa montaña no era muy visible). Nos recibió nuestro estupendo guía Jeremías, un tanzano que contagia la alegría y pasión por su país y que además hablaba un perfecto español (¡con su acento argentino!). Hicimos un safari de 7 días. Primero visitamos el Parque nacional de Taranguire. No es de lo más conocidos, pero como primer contacto nos pareció impresionante. Es un gusto poder parar junto a una laguna durante media hora sin otros coches alrededor y ver la orilla repleta de cebras bebiendo y búfalos gruñendo como banda sonora de fondo. Una de mis fotos favoritas es la de la familia de elefantes que atravesó delante de nuestro coche, fue repentino casi, girarnos y verles venir en fila india. Muchas emociones juntas en nuestro primer día de safari.

Después visitamos el Parque nacional del Lago Manyara, las plantaciones de plátano y el pueblo de Karatu. Al cuarto día madrugamos y atravesamos el área de Ngorogoro entre la niebla, una zona con árboles frondosos. Esa zona es mágica, con varios poblados Masai con sus ganados. Es una pena que de esta parte no tenga fotos de mi Sprocket. Tuvimos uno de mis momentos favoritos del viaje, una parada brusca en el camino para dejar paso a una manada de ñus que cruzaba la carretera a toda velocidad. Momentazo. Toda esa zona es muy verde hasta que llegamos al Parque nacional de Serengueti (la llanura sin fin) donde la época seca ya era más evidente. Este parque sí, es ese que hemos visto miles de veces en los Documentales de la 2. Fueron dos días muy intensos de game drive sin parar de disparar… ¡fotos!.

De cara al equipo, llevaba mi Nikon digital pero tampoco podía faltar la Sprocket Rocket de Lomography. Ya ni lo pienso, es una elección fija en mi mochila cada vez que viajo, por su ligereza y versatilidad. No pueden faltar sus panorámicas allá donde vaya. Un consejo práctico que daría a cualquiera que haga un safari de estas características es no olvidarse de incluir un buen cepillo, ¡hay muuucho polvo flotando alrededor! Yo no suelo utilizarlo, pero agradecí infinitamente llevarlo encima esta vez. No puedo describirlo muy bien con palabras, pero es un espectáculo poder ver en directo cientos de gacelas, jirafas, ñus, elefantes, pájaros extraños, leonas a pocos metros agazapadas antes de saltar encima de un facócero (Pumba para los amigos), guepardos espantando a los buitres, hipopótamos, leopardos, un león haciendo la siesta tan tranquilo en el árbol, los búfalos tan bravos defendiendo a sus crías, una pareja de leones en su luna de miel, atardeceres impresionantes… y para rematar la experiencia, las noches durmiendo en una tienda de campaña dentro del parque. El último día como broche final lo pasamos dentro del cráter de Ngorogoro, con un paisaje único. La única pena fue no poder toparnos con ningún rinoceronte (quedan pocos y están muy protegidos), así que tengo la perfecta excusa para volver.

Después de unos días en Arusha volamos a la isla de Zanzíbar que parece un país diferente (de hecho históricamente lo fue). Aquí la religión predominante es el islam y esto se refleja en sus edificios y su gente. Para cualquiera que le interese la cultura y la historia, merece la pena recorrer la ciudad de Stonetown al menos un día. ¡Después a relajarse en sus playas! Arena tan blanca que hasta me veía morena en comparación y un agua perfecta. Lamentablemente de Zanzíbar no tengo a penas fotos decentes (el carrete Redscale quedó muy subexpuesto). Las personas que conocimos por supuesto es otro de los puntos más destacables del viaje, es la parte que te llevas, sus historias y experiencias. También me encantó aprender algunas palabras en Suajili (deformación profesional).

Al recoger las fotos del laboratorio me llevé una agradable sorpresa, en general quedó bien expuesto todo el carrete. La foto con mis amigas en doble exposición fue "culpa" del guía que pensaría que ese juguete de plástico no podía sacar una foto de verdad y empezó a darle clic como un loco jaja, pero ahora al verla recuerdo ese momento con morriña bajándonos clandestinamente del coche en medio del parque para hacernos la foto. Asante sana!


¡Muchas gracias a Ana por compartir su experiencia con nosotros! Visita su LomoHome y su Flickr para ver más fotografías suyas.

¿Y tú, nos quieres llevar De Vuelta al Mundo en Analógico? Escíbenos un email a ciel.hernandez@lomography.com con el asunto De Vuelta al Mundo en Analógico y comparte tu experiencia inolvidable con el resto de la comunidad! Lee la guía aquí.

escrito por tatianapons el 2020-03-28

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